«A una sola voz: Jurisdicción de Familia», reflexiones de nuestra socia fundadora Isabel Bonilla

                                         

        “A UNA SOLA VOZ: JURISDICCIÓN DE FAMILIA”

 

                                                                                                                      Isabel Bonilla

                                                                                                              Abogada de Familia

                                                           Socia fundadora de la Plataforma Familia y Derecho

                                     

        En la alarmante situación que estamos viviendo, el sistema judicial que se ha revelado incapaz para dar una respuesta unificada, eficaz y valiente, provocando desorientación e indefensión a las familias en cuanto a la forma de llevar a cabo las custodias compartidas y régimen de visitas de los menores. Ante todo ello, y siendo consciente de que en esta terrible y compleja situación no hay ni puede haber ninguna panacea, sin embargo creo que, de haber tenido en España una Jurisdicción de Familia, podría haberse elaborado un protocolo de actuación con unidad de criterios y objetivamente riguroso. Este ante la grave alarma sanitaria, tendría como principio rector la protección a la vida por encima de todo, priorizando la evitación de la cadena de contagios y, siendo coherente con ello, mantener con firmeza y valentía la limitación de los traslados de los niños, sin dudas ni ambages.

        Y creo que esa Jurisdicción de Familia habría hecho una llamada decidida al entendimiento antes que a la judicialización de los asuntos, teniendo como faro de referencia la clara jerarquía de intereses en esta situación de emergencia sanitaria, con una llamada especial a los Abogados de Familia para que, desde el examen caso por caso, ayuden a promover una práctica sensata y responsable con cada familia, y generosa y solidaria con el resto de la sociedad, llegando a acuerdos que eviten la judicialización y extendiendo esa llamada a los profesionales de otras ramas distinta de la jurídica pero adscritas a esa Jurisdicción de Familia, como psicólogos, mediadores, trabajadores sociales, etc. para ayudar adecuadamente a las familias en estas dolorosas circunstancias.

        En definitiva, esa Jurisdicción de Familia, en una situación de emergencia como la actual, habría sido la mejor garantía para la necesaria y eficaz atención a la ciudadanía, con un criterio unificado y bajo la garantía de profesionales especialmente preparados, que habrían abordado valiente y adecuadamente la jerarquía de intereses que están en juego, con la protección a la vida por encima de todo.

        A continuación, y llamando a la máxima unidad de todos los profesionales que intervenimos en los procedimientos de separación y divorcio con hijos menores, os traslado unas reflexiones mías que se publicaron hace unas semanas, con el inicio de esta pandemia.

        JUDICIALIZACIÓN, NO.   ENTENDIMIENTO, SÍ

        El Principio rector debe ser en todo momento priorizar la evitación de la cadena de contagio del COVID19.

        Para ello, es crucial analizar caso por caso con la máxima responsabilidad y generosidad, tanto por parte de los progenitores como de los Abogados que intervengan, y no aplicar automatismos.

        Debemos todos juntos hacer una reflexión desde la responsabilidad acerca de la jerarquía de intereses que están en juego y, en estas circunstancias extremas, limitar los movimientos y encuentros de los niños sin seguir rígidamente el régimen de visitas o custodia fijado, es una forma de proteger a los menores, no tanto por su riesgo directo por el contagio (los menores no están calificados como una población de riesgo en esta situación), aunque también, sino para que la limitación de los intercambios y movimientos (los menores son unos de los principales ejes de contagio) pueda contribuir a contener la propagación del COVID-19 a toda la población.

        Y esto significa también la protección de los niños desde una perspectiva y realidad responsable, tanto presente como futura, para posibilitar que puedan seguir teniendo a sus abuelos y progenitores, y demostrar que somos una sociedad que, en situaciones límite, ha sabido ver realmente donde está su verdadero interés y protegerlo.

        Tenemos la triste oportunidad en estas circunstancias de enseñarles a nuestros menores que la vida a veces te pone en situaciones en las que es necesario hacer un enorme sacrificio; en este caso, limitando el tiempo de permanencia con las personas que más quieres, pero que ese sacrificio individual va a permitir un bien común mucho mayor, como es el que entre todos consigamos salir de esta situación cuanto antes.

        La vida de nuestras familias necesita más que nunca que los Abogados que intervengan ayuden al redescubrimiento de la solidaridad entre sus miembros, reforzando los lazos de la familia que, en demasiadas ocasiones, se han visto maltrechos tras el procedimiento judicial. 

        Habrá casos en los que sea necesaria la protección a través de los Juzgados, pero el mensaje debe ser el del entendimiento de los progenitores, valorando qué progenitor tiene menor situación de riesgo y propagación del COVID19; agrupando tiempo de permanencia con los menores y compensando el perdido en un futuro; reconociendo el sacrificio y el esfuerzo de ambos progenitores, el que no pueda estar con sus hijos el tiempo al que tiene derecho y el del que permanecerá con los menores en aislamiento, con la sobrecarga física y mental que ello conlleva.

        Y debe hacerse también una llamada a la máxima responsabilidad de los Abogados, a fin de evitar la judicialización, traduciendo su labor en una ayuda fundamental para el entendimiento de las familias, donde podrán examinar caso por caso, y hacer que prime la sensatez y el sentido común para  promover acuerdos, desde una práctica mucho más generosa y solidaria para toda la sociedad que el acudir a un Juzgado en las circunstancias actuales.

        La protección de la vida desde el derecho más natural, está por encima y trasciende en estas circunstancias a la aplicación  rígida y automática de unas normas hechas para otra realidad diferente  a la actual. No podemos permitirnos como sociedad el encorsetamiento en ese pasado, sino luchar con fuerza todos a una por la vida futura. 

        El título de estas reflexiones “A UNA SOLA VOZ: JURISDICCIÓN DE FAMILIA”, es el mismo que el de una Editorial mía publicada en Octubre de 2012, en la revista de la Asociación Española de Abogados de Familia. ¿Qué más le hace falta al legislador que lo que en estos dramáticos momentos estamos viviendo para que encare de frente la creación de una Jurisdicción de Familia?

 

      Almería, 27 de Marzo de 2020

 

 

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